CRONICAS DE DRESDEN 2008
Primera jornada: “Weber y el inicio de la ópera romántica en Dresden”
 
Invitada por la Oficina de Promoción y Turismo de Dresden, participé en las Jornadas “Dresden, ciudad de música”, destinadas al periodismo internacional.
Intervinieron visitantes de Canadá, Francia, Italia, Korea y Argentina. Dresden es una ciudad histórica que está superando la devastación producida durante  la Segunda Guerra Mundial, y que a partir de la caída del muro de Berlin, felizmente vuelve a recuperar el esplendor original de sus magníficos monumentos. en todo momento guiados e ilustrados magníficamente por el señor  Christoph Münch, hicimos un rápido
recorrido a pie de la ciudad, haciendo hincapié en el proceso de su reconstrucción, y luego los visitantes nos dispusimos a viajar rumbo a Rathen, un parque nacional conocido como “la Suiza de la Sajonia”, por las características de su paisaje. Después de unos cuarenta minutos de viaje en tren, y de cruzar el río Elba en transbordador, finalmente un trayecto a pie en subida entre bosques y restaurantes turísticos nos condujo hasta el sitio establecido: el Felsenbühne Rathen. Es allí donde, según dicen, el compositor Carl Maria von Weber encontró inspiración,
 "Periodistas Dresden": El grupo de cronistas de distinos paises ique ntervinieron en las "Jornadas Musicales" de Dresden (de Canada, Estados Unidos, Korea, Francia, Hungria, Italia, Argentina), posan frente a la casa que habitara Carl Maria von Weber en Pillnitz.
por ser tan sugestivo el paisaje de piedras altísimas y bosques oscuros, para las escenas de “Wolfsschlucht “ (la garganta del lobo) en su ópera “Der Freischütz”, considerada la primera ópera romántica alemana.

Se trata de un escenario natural, encuadrado por las mismas piedras, dispuestas en un espacio semicircular, y que goza de una acústica perfecta. Allí se representan  óperas y musicales, pero claro está que “Der Freischütz” es la principal atracción.

Cada temporada se ofrece una nueva producción de dicha ópera, y esta vez la Compañía Landesbühnen Sachsen, con la puesta en escena de Horst Kupich, aprovechó las posibilidades que ofrece el paisaje, utilizando fuegos sobre las rocas a distintas alturas, pirotecnia, jinetes con antorchas pasando  velozmente, y además respetando las coreografías de las danzas populares ayudado por un vestuario fiel a la época.

De ese modo logró maravillar a un público atento, capaz de soportar las inclemencias del tiempo (lloviznas intermitentes y temperatura de 5 grados), dispuesto a gozar de un espectáculo único.
La compañía de canto, homogénea y sumamente compenetrada en la representación, respondía a la atenta batuta del maestro Michele Carulli.

El coro preparado por Sebastian Matthias Fischer cantó y actuó con entusiasmo, y hay que destacar las bellas voces de Stephanie Krone (Agathe) y Romy Petrick (Ännchen).  Guido Hackhausen fue un Max delicioso y Alban Lenzen un incisivo Kaspar. Muy adecuado el extenso reparto de voces.
La representación se cerró con un prolongado aplauso del público presente. Y por fin, casi a la medianoche, la luna fría brilló sobre las altas rocas.

Luego de platicar con los Maestros Carulli y Hee-Chuhn Choi, y de agradecer a la Sra. Petra Grubitzsch, Prensa del Landesbühnen Sachsen, regresamos a Dresden, muy felices por haber asistido a un espectáculo maravilloso en un lugar tan encantador y único en el mundo.
Fin de la Primera Jornada.
 

 
Segunda jornada:  “Richard Wagner, desde Dresden para Dresden”
 
Por la mañana ,los visitantes extranjeros viajamos en tren a Pirna - Graupa, donde se encuentra el Museo Richard Wagner, y la  casa en la que, según dicen,  Wagner escribió su “Lohengrin”.

Se trata de una muestra de documentos pertenecientes al músico y algunos muebles, pues el museo propiamente dicho estará terminado en 2009.
Entre los árboles, un sendero evoca distintas etapas de la vida del músico.

Un breve pick-nick y seguimos a otra localidad para visitar la casa que habitó Carl Maria von Weber, en la que apreciamos numerosos objetos personales.
Seguimos viaje a Pillnitz, para conocer el Palacio Japonés erigido por Augusto el Fuerte, en el que se conservan sus tronos y una inmensa colección de porcelanas, algunas provenientes de China y otras de la antigua fábrica de Meissen. Paseo por los jardines y llegada al embarcadero para regresar a Dresden a bordo de un histórico barco a rueda. Se apreciaron castillos y hermosas mansiones a lo largo de las orillas del río  Elba.

En Dresden, cenamos en el Hotel Hilton, acompañados por el señor Tobias Niederschlag, y luego atravesamos la calle para acceder a la Frauenkirche, templo protestante,  en el que íbamos a presenciar un concierto extraordinario a cargo de la Sächsische Staatskapelle Dresden dirigida por el maestro Marc Minkowski y con  la actuación denada menos que siete coros masculinos,todos ellos preparados para interpretar una obra de Richard Wagner especialmente escrita para el centenario de la consagración de la Frauenkirche en 1843, y ahora celebrando la reconstrucción post guerra de la misma. Se trata
de “Das Liebesmahl der Apostel” (La cena de los Apóstoles).
" Adelaida Negri y Christoph Münch, Jefe de la Oficina de Turismo de Dresden.
Fue un espectáculo irrepetible, único, escuchar esa cantidad de voces provenientes de distintos ángulos de la Iglesia, hasta de la mismísima cúpula, en ese ámbito altísimo, ornado por mármoles recargados de colores, y   las voces de los apóstoles, dispuestos junto a la orquesta.
Cerca de cuarenta minutos de coros “a capella”, todos ellos coordinados por el maestro Peter Kopp, hasta que se agrega la orquesta, conforman una obra de indudable grandilocuencia.
La representación de la Cena de los Apóstoles fue precedida por la impecable ejecución de la Sinfonía en Re Bemol de Antón Bruckner.
El público se retiró emocionado de semejante noche de grandeza musical.
Fin de la Segunda Jornada
 

 
"Tercera jornada: Staatsoperette y Semperoper"
   
Nuestro tercer día  en Dresden comenzó con una mañana libre, para permitirnos visitar los Museos, en especial la Pinacoteca, con su impresionante colección de pintura italiana, en la que destaca la “Madonna Sistina” de Raffaello, con sus muy famosos querubines.

Luego de una visita y almuerzo en el Hotel Kempinski, reconstruido sobre las ruinas del Taschenbergpalais, viajamos en tranvía hasta la actual sede provisoria de la Staatsoperette.  Allí  asistimos a una representación de “La flauta màgica” de W. A. Mozart. 

Es notable la cantidad de operetas y musicales que ofrece esta Compañía, con escenografías acorde con las limitaciones del lugar, originariamente un salón de baile, esperando la construcción de su sede definitiva.

Excelente fue la Pamina de la soprano Silvia Weiss; poderoso el Tamino del tenor Ralf Simon; al Sarastro del bajo Alexander Vassiliev se lo había redimensionado a un perfil más humano; la gracia de las tres damas; imponente el Sprecher de Rolf Wollrad; la presencia de los tres niños en actitudes muy originales, como boxeadores, como fieras salvajes, etc.; Papageno (Christian Grygas) y Papagena (Svea Johnsen) siempre con ingeniosas y divertidas situaciones; la Reina de la Noche no pareciera ser tan mala en la voz de Antje Bitterlich; y Monostatos (Frank Oberüber) encuentra su pareja al terminar esta puesta en escena llena de buen humor firmada por el veterano cantante Axel Köhler, con “trovatas” interesantes y que ubica la acción en el antiguo Egipto.

Rápidamente, tuvimos que desplazarnos de esta sala a otra, bastante distante: el Semperoper, teatro que lleva el nombre de su arquitecto. Totalmente reconstruido, tal como lo era originalmente, a orillas del Elba, con sus preciosas decoraciones.

Esa noche se representaba “Macbeth” de Giuseppe Verdi.
La puesta en escena firmada por Philipp Himmelmann, como ya es costumbre en Alemania, cambia la dramaturgia original para llevarnos a un escenario irreal: paredes blancas con numerosas puertas, la Lady es oficinista (la esbelta soprano Nadja Michael, de voz clara y penetrante), Macbeth, militar de blanco (en la voz un tanto áspera del barítono Jukka Rasilainen), Banquo, militar de azul (en la voz potente del bajo de color Jacques-Greg Belobo), con su hijito en vías de ser seducido por un pederasta, pero que logra escapar abriendo todas las puertas. En el banquete festivo hay profusión de mucamas, y los pocos invitados son asesinados. El tenor coreano Wookyung Kim fue el más aplaudido. Las danzas se reemplazaron por unos niños que juegan con Macbeth. La Lady se suicida cortándose las venas con un abrecartas de su escritorio. Las brujas, ensangrentadas, y siempre arrastrándose por el suelo, muy bien preparadas por el maestro Matthias Brauer, se encargan de abrir las puertas para dar paso a las apariciones que atormentan a l protagonista.

El público queda estupefacto, cierra los ojos y aplaude a los bravos artistas, que logran hacer sus personajes aun en circunstancias tan difíciles, bajo la atenta batuta del maestro Alexander Joel.
Y de este modo llegaron a su fin las “Jornadas Musicales de Dresden”.


     
 
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